top of page

Mi aventura naranja: mi primer año como voluntaria en Protección Civil (y el nuevo camino con Cruz Roja)

Si alguien me hubiera preguntado hace unos años qué haría un sábado por la noche, probablemente habría contestado algo como "salir con amigos", "ver una serie" o "dormir después de toda la semana". Jamás me habría imaginado que acabaría en un puesto sanitario en las fiestas, controlando a la gente con una linterna en la mano y una sonrisa lista para calmar a cualquier persona que lo necesitara.


Pero la vida da muchas (pero muchas muchas) vueltas y, a veces, te pone en el lugar exacto donde debes estar, aunque al principio ni siquiera lo entiendas. Así empezó mi historia en Protección Civil: un paso pequeño que acabó convirtiéndose en una de las decisiones más importantes y bonitas de mi vida.


Un año que vale por diez

Hace algo más de un año me puse el uniforme naranja por primera vez. Recuerdo muy bien esa mezcla de nervios y emoción al vestirme, al repasar mentalmente lo que había aprendido en las formaciones. Me sentía un poco "infiltrada", como si no fuera lo suficientemente buena todavía para llevar ese chaleco.


Pero pronto entendí que ser voluntaria no significa ser perfecta, sino estar dispuesta a hacer todo lo que esté en mis manos. Estar dispuesta a aprender, a equivocarte, a adaptarte y, sobre todo, a estar cuando se necesita.


En este año he vivido de todo: desde eventos multitudinarios en los que el calor y las horas parecían eternos, hasta pequeñas fiestas en las que no pasa nada, pero te pasas la noche pendiente de cada detalle. También he tenido que atender desmayos, golpes de calor, pequeñas heridas y personas que simplemente necesitaban alguien que las escuchara y les diera un poco de agua y tranquilidad.


He aprendido a no subestimar el poder de una mirada calmada o de unas palabras bien elegidas. Y, sobre todo, he aprendido a confiar en el equipo: esas personas que se convierten en tu segunda familia y que entienden lo que significa dejar planes personales por estar disponibles "por si acaso".


Lo que me ha enseñado el uniforme naranja

Podría hacer una lista interminable de aprendizajes técnicos: control de constantes, manejo de pacientes, técnicas de movilización, primeros auxilios... Pero lo que más valoro no se enseña en un manual ni en ningún libro:

  • He aprendido a escuchar de verdad.

  • A confiar en mi intuición y en la del equipo.

  • A quedarme tranquila cuando todo va bien y a mantener la calma cuando todo se complica mucho más de lo que te imaginas.

  • A valorar más el tiempo libre, la familia, los amigos y cada momento de descanso.


También he aprendido a gestionar el miedo: ese que aparece cuando tienes que hablar por la emisora y no sabes si vas a saber responder (yo soy una persona súper tímida y es algo que siempre me ha costado y me sigue costando todavía). Y he entendido que el miedo no desaparece, pero se transforma en determinación cuando sabes que no estás sola, y que hay otras personas que te van a apoyar y ayudar siempre.


Compañerismo real

Hay algo mágico en los momentos que se viven entre compañeros en Protección Civil (o en cualquier voluntariado de este tipo). Porque sí, trabajamos para prevenir y actuar, pero también vivimos anécdotas inolvidables: las comidas improvisadas (o preparadas) una tarde en la base, los cafés cargados (en mi caso las cocacolas) para aguantar guardias eternas, las bromas internas que solo entendemos nosotros. Esa sensación de estar "de servicio" y, a la vez, sentirte en casa porque sabes que quien está a tu lado no te va a dejar caer, y que tenéis algo en común, el amor por ayudar.


He descubierto que la verdadera fuerza no está solo en los conocimientos técnicos, sino en la unión, en el equipo. Cuando uno flaquea, otro lo sostiene. Cuando alguien está cansado, otro lo anima. Y cuando hay que actuar, todos responden como uno.


Mi nuevo reto: empezar en Cruz Roja

Después de este primer año intenso, sentí que quería seguir creciendo. Quería conocer otras formas de ayudar, descubrir nuevos ámbitos y seguir sumando experiencias. Por eso decidí dar el paso y comenzar como voluntaria en Cruz Roja.


Ahora mismo estoy en fase de formación, asimilando nuevos protocolos, conociendo compañeros y preparándome para los primeros servicios. No voy a mentir: volver a ser "la nueva" siempre impone un poco. Pero me hace ilusión pensar en todo lo que voy a aportar y, sobre todo, en todo lo que voy a aprender.


La Cruz Roja tiene un abanico enorme de actividades: desde servicios preventivos y emergencias sanitarias, hasta proyectos sociales, apoyo a personas en situaciones vulnerables, formación en primeros auxilios, acompañamiento... Un mundo gigante que apenas estoy empezando a explorar y tengo muchas ganas.


Sé que me esperan noches largas, madrugones, risas, alguna que otra lágrima y muchos aprendizajes. Pero si algo he aprendido con el uniforme naranja es que cada minuto invertido vale oro, y yo eso quiero aprovecharlo haciendo algo que me llene.


¿Por qué ser voluntaria?

Muchas veces me preguntan "¿Y por qué lo haces si no te pagan?", "¿No te da miedo?", "¿No prefieres descansar y tener tiempo libre?".


La respuesta es sencilla y, al mismo tiempo, complicada. Lo hago porque me llena, porque siento que estoy aportando algo al mundo, aunque sea pequeñito. Porque, aunque termine cansada, vuelvo a casa con el corazón lleno.


Ser voluntaria me ha regalado nuevas amistades, confianza en mí misma y una visión totalmente distinta de la vida. Me ha hecho más consciente, más empática y, sobre todo, más agradecida por lo que tengo.


A quien esté dudando...

Si estás leyendo esto y alguna vez has sentido la curiosidad o las ganas de formar parte de Protección Civil, Cruz Roja o cualquier otro voluntariado... este es tu empujoncito.


No necesitas ser un superhéroe. No necesitas saberlo todo antes de empezar. Solo necesitas un poco de tiempo, ganas de aprender y un corazón dispuesto a ayudar.


Vas a descubrir un mundo que no se ve desde fuera. Vas a conocer a personas maravillosas y vas a vivir momentos que te marcarán para siempre. Vas a crecer, vas a reír, vas a llorar... y al final, vas a mirar atrás y sentirte orgulloso/a de ti mismo/a.


Gracias por leer hasta el final y querer conocer esta parte de mí que no siempre se ve en redes o en el día a día. Prometo seguir compartiendo cada paso de este viaje, porque estoy segura de que lo mejor aún está por venir. ¿Me acompañas? ❤️


Te animo a dejarme en los comentarios si eres voluntario en alguna entidad (Protección Civil, Cruz Roja u otra) y que me dejes tu experiencia allí. También si estás pensando entrar y tienes alguna duda, puedes dejarla y te responderemos.

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
¿Quieres estar al día? Suscríbete y recibe las novedades

¡Gracias por tu mensaje!

  • Instagram
  • X
  • TikTok
  • Whatsapp
  • Spotify
  • Telegrama

© 2025 por Tu Amiga TES

@tuamigates

Me encantará hablar contigo si me escribes por Instagram a @tuamigates

bottom of page