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¿Hasta dónde llega el trabajo del TES? Entre el “carga y corre” y la necesidad de evolucionar

Ser Técnico en Emergencias Sanitarias no es solo conducir una ambulancia ni cargar pacientes de un lado a otro. Somos la primera línea de respuesta en muchas emergencias, quienes llegan antes que nadie y quienes sostienen al paciente hasta que los recursos avanzados se hacen cargo. Y sin embargo, todavía existe un debate eterno: ¿qué podemos hacer realmente y qué no?


Mientras algunos defienden que no podemos ni tomar una glucemia o que un fonendo “es cosa de médicos”, otros opinamos que hay una línea enorme entre nuestras competencias básicas y las oportunidades reales de mejorar la atención si se nos dejara aplicar formación y sentido común.



El problema: entre la inseguridad y la falta de criterio común

El título de TES es el mismo en toda España, pero la práctica varía muchísimo según la comunidad autónoma. En algunos sitios, se nos limita hasta en procedimientos básicos como medir una glucemia capilar, y en otros se nos forma, supervisa y permite hacerlo. Por ejemplo:

  • En Castilla y León me contaron que ni siquiera los enfermeros pueden realizar glucemias en determinados protocolos, lo que obliga a movilizar un SVA (Soporte Vital Avanzado). ¿De verdad un test de glucemia justifica poner en marcha un recurso avanzado? Con la falta de unidades que hay… cuesta entenderlo.

  • Otro seguidor me contó también que durante sus prácticas ha visto cosas que le dejaron helado: TES que activan un SVA por una herida “porque no somos nadie para limpiar”, cuando con dos años de FP deberíamos saber que irrigar con suero y aplicar un vendaje no es ciencia ficción.

  • O casos de atropellos de carretilla donde, en lugar de inmovilizar adecuadamente, se decide meter al paciente en la camilla “como caiga” y salir corriendo. Eso no es atención sanitaria, es carga y corre.


¿De dónde viene esta resistencia?

  • Miedo legal: muchos técnicos sienten que, si hacen algo “de más”, pueden meterse en un lío. La delgada línea entre lo que está o no recogido en protocolos nos deja en tierra de nadie.

  • Falta de actualización: seguimos arrastrando prácticas antiguas, cuando la realidad de las emergencias y la evidencia científica han avanzado mucho.

  • Cultura jerárquica: todavía pesa la idea de que solo médicos y enfermeros pueden usar material como un fonendo. Cuando en realidad, escuchar ruidos respiratorios o comprobar una auscultación básica puede aportar información vital a la hora de transmitir un caso.

  • Formación desigual: no es lo mismo haber tenido una FP con simulación, práctica y docentes implicados, que una FP “de trámite” donde se te enseña lo mínimo.


¿Qué mensaje damos al sistema sanitario y a la sociedad?

Si como técnicos nos limitamos a decir “yo no hago esto” y derivamos cualquier cosa a un SVA, estamos desaprovechando recursos y dando la impresión de que nuestro papel es prescindible. ¿De verdad necesitamos un médico y un enfermero para lavar una herida o usar un glucómetro? ¿De verdad es mejor cargar y salir corriendo sin valorar adecuadamente, que estabilizar en el lugar con los conocimientos que tenemos? La realidad es que el TES debería ser mucho más que un chófer sanitario. Y la calidad de nuestra intervención depende de cómo asumimos nuestro rol.


¿Hacia donde deberíamos ir?

  • Protocolos claros y unificados a nivel nacional. Que no dependa del código postal lo que un TES puede hacer.

  • Formación continua obligatoria. No basta con dos años de FP; la práctica real exige reciclaje constante.

  • Reconocer competencias básicas ampliadas, como glucemias, vendajes o monitorización no invasiva, que ya dominamos en formación y que aportarían eficiencia al sistema.

  • Cambio cultural interno. Dejar de ridiculizar a quien usa un fonendo, y empezar a valorar que cuantos más datos aportemos al recurso avanzado, mejor atención tendrá el paciente.


Conclusión

Mientras haya técnicos defendiendo que somos incapaces de usar herramientas básicas o que lo nuestro es solo el “carga y corre”, estaremos frenando nuestra propia evolución como profesión. El TES tiene mucho que aportar. No pedimos invadir competencias, pedimos aprovechar las nuestras. Y eso pasa por formarnos, exigir protocolos claros y, sobre todo, dejar de tener miedo a hacer lo que sí está en nuestras manos.


¿Qué opinas tú? ¿Deberíamos poder hacer glucemias, usar fonendo y encargarnos de curas básicas, o es mejor seguir derivando todo a un SVA? Te leo en comentarios.

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