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"Eso que no se nombra": Hablemos de la regla sin filtros (ni vergüenza)

Sí, vamos a hablar de la regla. La menstruación. La señora de rojo. Andrés. La visita del mes. O como tú quieras llamarla. Pero vamos a hablar de ella, que ya va siendo hora.


El silencio que duele (y mancha)

Durante años nos han enseñado a esconder las compresas como si fueran armas nucleares, a susurrar "tengo la regla" como si fuera un secreto de Estado y a soportar dolores infernales sin decir ni mu. La regla ha sido (y sigue siendo) un tabú, incluso en contextos sanitarios. Y eso, queridas y queridos, tiene consecuencias reales.

  • Se sigue creyendo que el dolor menstrual es "normal" y no se investiga cuando puede ser una endometriosis.

  • Muchas personas menstruantes se sienten avergonzadas, incluso culpables, de algo que es tan fisiológico como respirar.

  • En emergencias, urgencias o en la vida diaria, hay poca empatía y aún menos formación sobre salud menstrual.


La menstruación no es "asco", es salud

Hay quien todavía se incomoda si alguien dice "estoy menstruando" o si ve una mancha en unos pantalones. Pero si sangramos por una herida o por la nariz, nadie dice que eso sea "asqueroso", ¿verdad? La menstruación es un proceso biológico natural, no un motivo de burla, ocultamiento o discriminación. Y sin embargo:

  • No hay cubos para productos menstruales en todos los baños.

  • No se normaliza hablar de la regla en los coles, trabajos o incluso centros sanitarios.

  • Hay culturas y espacios donde sigue siendo motivo de exclusión.


En emergencias, la regla también importa

Como TES (que se ha manchado de todo menos de vergüenza), me he encontrado con situaciones donde la menstruación sí importa. Aquí van algunos ejemplos:

  • Pacientes que sangran más de lo habitual y no se atreven a decir que también están con la regla en ese momento.

  • Mujeres que llegan deshidratadas tras una regla muy abundante y no lo mencionan hasta que preguntas directamente.

  • Personas que tienen un accidente y, entre el susto y el dolor, se preocupan más por si se han manchado que por su pierna rota.

¿Sabes qué ayuda? Hablarlo con naturalidad. Sin risas incómodas ni rodeos.


Trabajando con la regla: la invisibilidad del malestar

Y ahora hablemos de otro melón: las mujeres que trabajamos con la regla. Sí, la que está en la oficina mientras siente que le están exprimiendo el útero con un exprimidor. La que da clase con una sonrisa mientras lleva dos analgésicos encima y una bolsa caliente en el coche. La sanitaria que hace 12 horas de guardia con una regla abundante, sin apenas pausas, sin baños adecuados, sin posibilidad de cambiarse. La camarera, la conductora, la madre que no descansa, la deportista, la jefa, la estudiante en prácticas... Todas esas mujeres que se tragan el dolor porque "no es para tanto" o porque no pueden permitirse parar. Y ojo: no se trata de victimizar. Se trata de visibilizar. Porque sí, se puede seguir con tu vida cuando tienes la regla. Pero hay reglas que son dolorosas, agotadoras, debilitantes. Y si no damos espacio a hablarlo, seguiremos creyendo que el dolor es normal y que callarse es lo correcto.


¿Qué podemos hacer para romper el tabú?

  • Usar las palabras sin miedo: regla, menstruación, sangrado.

  • No esconder productos menstruales como si fueran droga.

  • Normalizar hablar de salud menstrual en la formación sanitaria, en los colegios, y en los equipos de trabajo.

  • Escuchar sin juzgar y con empatía.

  • No infantilizar ni ridiculizar los síntomas.

  • Exigir condiciones dignas en el entorno laboral (sí, baños con papel y cubos también son salud y son necesarios).


Por si no lo sabías...

  • Un 10% de personas menstruantes sufren endometriosis (¡y tardan hasta 8 años en diagnosticarla!).

  • El dolor menstrual severo no es normal.

  • Hay síndromes como el premenstrual severo (TDPM) que afectan gravemente a la salud mental.

  • Existen condiciones como por ejemplo la anemia por reglas abundantes que pasan desapercibidas en muchas ocasiones.

  • En algunos países ya se reconoce el permiso menstrual.


Mi conclusión (y mi mensaje)

Hablar de la regla no debería ser valiente. Debería ser normal. Pero mientras siga siendo tabú, yo lo voy a gritar en mayúsculas: LA REGLA EXISTE. LA TENEMOS. Y NO HAY NADA MALO EN ELLO. Así que si tú también estás harta de esconder compresas en la manga, de fingir que no te duele o de callarte porque "da cosa", este espacio es para ti. Porque lo que no se nombra, no se atiende. Y en TuAmigaTES, las cosas importantes sí se nombran.

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